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Premoniciòn filosòfica? o una descripciòn escasa del futuro?

El filósofo napolitano Giambattista Vico en su libro “Scienza Nuova” hacia 1744, parece adelantarnos una prefiguración del concepto de la barbarie de la reflexión, al poner en tinta una vana esperanza de la fe, frente a la ilimitada perversión humana y por apología se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, el límite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto.

“(…) estos pueblos, a la manera de las bestias, se han acostumbrado a no pensar sino en el interés particular de cada cual y han alcanzado el último grado de la delicadeza o, para decirlo mejor, del orgullo, en el cual como fieras y por un pelo se ofenden y se enfurecen, y así, habiendo crecido en celebridad y número de habitantes, viven como bestias enormes en una gran soledad de ánimo y de sentimiento, no pudiendo ni siquiera dos de ellos ponerse de acuerdo, siguiendo cada uno su propio placer o capricho, por todo ello, mediante facciones muy obstinadas y desesperadas guerras civiles, convierten en selvas a las ciudades y a las selvas en cubiles de hombres; y de tal suerte, al cabo de largos siglos de barbarie consiguen herrumbrar las malhadadas sutilezas de los ingenios maliciosos que hicieron de ellos fieras más grandes con la barbarie de la reflexión que cuanto había hecho la primera barbarie de los sentidos. Porque ésta descubría una fiereza generosa, de la cual los demás podían defenderse o huir o precaverse; pero aquella, con una fiereza cobarde, en medio de alabanzas y de abrazos, envenenaba la vida y las fortunas de los confidentes y amigos. por lo cual, los pueblos de malicia tan reflexiva, con ese último remedio que usa la providencia, así aturdidos y estúpidos, dejan de sentir solaz, delicadezas, placeres y fasto, y solamente expirementan las utilidades necesarias de la vida; y, por el escaso número de los hombres que han quedado y por la abundancia de las cosas necesarias para la vida, ellos se tornan naturalmente sociables; y merced a retorno de la primera simplicidad del mundo primitivo, los pueblos vuelven a ser religiosos, veraces y fieles; y así retorna en ellos la piedad, la fe, la verdad, que son los fundamentos naturales de la justicia y son gracias y bellezas del orden eterno de Dios.”

21.Jan.13 Literarias Comentar


“Algo muy grave va a suceder en este pueblo”, de Gabriel García Marquez. O la Argentina de la psicosis colectiva.

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:

-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:

-Te apuesto un peso a que no la haces.

Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:

-Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:

-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.

-¿Y por qué es un tonto?

-Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Entonces le dice su madre:

-No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:

-Véndame una libra de carne -y en el momento que se la están cortando, agrega-: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:

-Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.

Entonces la vieja responde:

-Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.

Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:

-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?

-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!

(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)

-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.

-Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.

-Sí, pero no tanto calor como ahora.

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:

-Hay un pajarito en la plaza.

Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.

-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.

-Sí, pero nunca a esta hora.

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.

-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.

Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:

-Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.

Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:

-Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:

-Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.

http://www.youtube.com/watch?v=H_OxbNhZl8U&feature=player_detailpage

http://www.youtube.com/watch?v=8xKfodnZIu4&feature=player_detailpage

10.Sep.12 Literarias Comentar


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