En Buenos Aires -Argentina-, el medicamento: a la Farmacia.
En otro trascendente paso para la Farmacia Argentina la ciudad de Buenos Aires adhirió en forma casi unánime a la concepción de que el medicamento debe estar en su lugar natural, que es la Farmacia.
Después de muchas idas y vueltas, de intensos debates en lo que respecta a si la Ciudad de Buenos Aires adhería a la ley Nacional 26.567, en la noche del jueves del 17 de noviembre se aprobó en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la adhesión de la capital del país a los dictados de esta Ley, por medio de la cual se establece la venta exclusiva de los medicamentos en farmacias, y la obligatoriedad de ser dispensados personalmente en mostrador por un profesional farmacéutico o una persona habilitada, con lo cual se torna ilegal en la ciudad de Buenos Aires (como ya lo era en el resto del país) la venta de medicamentos en kioscos, vía pública y otros locales, así como la presencia de medicamentos en góndolas.
La Ley 26.567 fue promulgada el 17 de diciembre de 2009, lo que significó en esos momentos un hecho histórico para la farmacia argentina; a casi dos años de esto, y al aprobarse la adhesión por parte de la ciudad de Buenos Aires a esta ley se genera otro suceso clave en la lucha por proteger la salud de la población, además de reivindicar el rol del farmacéutico y su ejercicio profesional en la farmacia.
La importancia de este suceso radica fundamentalmente en dos puntos:
Desde lo político y social tiene un impacto muy valioso, debido a lo que significa la aplicación de cualquier normativa en la Capital Federal como reflejo hacia el resto del país, pero mucho más importante se vuelve esta votación de la legislatura porteña cuando solo los Farmacéuticos saben que la ciudad de Buenos Aires ha sido durante décadas el espacio geográfico en el cual la farmacia profesional fue más atacada, desarmada y acosada por los intereses de sectores que están alejados de cualquier valor sanitario y muy vinculados con el hecho de hacer un negocio rentable con los medicamentos, es decir, han perseguido intereses económicos sin darle prioridad a la salud de las personas.
Con la sanción de esta ley, en 2009, estos sectores se vieron fuertemente afectados y se fueron refugiando en la ciudad Capital con el firme objetivo de mantener sus intereses comerciales en un escenario absolutamente reñido, basados en mínimas normas de control sanitario y de total distorsión de cualquier política de un uso racional de medicamentos, pretendiendo que luego ese mismo escenario se multiplicase como reflejo hacia todo el país.
La adhesión a la Ley 26.567 fue realizada por la casi totalidad de las expresiones políticas presentes en la legislatura porteña (con la sola excepción de la bancada oficialista del PRO), es decir, la inmensa mayoría apoyaron el concepto de considerar al medicamento un bien social, el cual fue creado por el mismo hombre para mejorar su calidad de vida y al cual, y a mi entender, debe ser manejado por quienes tienen el conocimiento del mismo; este apoyo esta básicamente fundamentado en que todo fármaco (sea de venta libre o no) bien usado salva vidas, pero un mal uso del mismo puede quitarla; como todos sabemos no existe un sistema perfecto, pero están aquellos que dan más garantías de calidad y seguridad; las autoridades sanitarias de los países con mejores políticas sanitarias consideran que todo medicamento debe estar en su lugar natural, que es la Farmacia.
autor:
Dr. Juan José Prieto
Farmacéutico Nacional
Matricula 13826 – Colegio de Farmacéuticos de la Pcia. de Bs. As.
Farmacéutico Nacional -1993- UNSL
Docente 1993 / 1996
Farmacéutico Certificado por COFA / CNC año 2005 / 2010
11.Dec.11
De la Salud
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